Realmente quiero sacudir tu vida, tan llena de silencio de
hospital, de banalidad, de la nada ensimismada.
Respiras una sentencia apresurada, un encierro premeditado,
una moralidad aburrida y ahorcante.
Estás atrapada en rosas y yo que quiero vivirte
Ya no puedo ser amiga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario