Día 12


Historia floreciendo, esta ausencia nos llama unidos. Te escucho en el deseo que nos hizo regalarnos. Hoy mis años te encuentran alineado a mi musicalidad.
Quiero creer en las ataduras.

Quiero volver a esa registrada idiotez. 

Día 11


Me das llanto alegre. Te veo mirarme orgulloso, te miro orgullosa también.
Pequeño mío.
Te encuentro y no se como explicarte mis felicidades. Te percibo inmenso, te siento alto y lleno de bosques. Te veo más que nunca.

Hoy quiero compartir el azul con vos. 

Día 10


Alimentame, sino ausentate.
Creyente de esta religión que a veces mueve labios agrios y que me torna amarga.  Socialmente incompleta, tan hundida en deseos. Perdida por alguna tierra solitaria, sembrada y trabajada, llena de frutos.
Tan inadaptada.

Tan negada a ser llamada común.    

Día 9


Realmente quiero sacudir tu vida, tan llena de silencio de hospital, de banalidad, de la nada ensimismada.
Respiras una sentencia apresurada, un encierro premeditado, una moralidad aburrida y ahorcante.
Estás atrapada en rosas y yo que quiero vivirte

Ya no puedo ser amiga. 

Día 8

Sos el mar que me llama a ahogarme, tan brillante de ceguera, lleno de mito y de cuerpos arenosos convertidos en esculturas.
Sos la muerte honda, la voz dulce de la marea. 

La perfecta canción para mi funeral.

Día 7


Hubo un deseo inmenso de volver al inicio, descansar en el pasado.  Ahora camino de un lado a otro por mi casa familiar, por mis sábanas de otro y por el agua helada en el jardín. Siento un profundo abismo y deseo suspenderme ágilmente hacia otra patria. Observo los teléfonos que debería levantar, las imágenes de la gente a la que debería contactar y se me atan las manos. El único deseo fuerte que me atraviesa es envolverme en telas.

O escuchar esa voz.   

Día 6


La competencia me resulta repugnante, surge del deseo de sentirse superior.  El enfrentamiento siempre termina acumulando odio. Observar el comportamiento humano me acerca al llanto. Mi desilusión sobre los ciudadanos de esta vida es profunda.  Las actitudes demostradas con orgullo por grupos cercanos a mi persona me demuestran que el deseo de paz, que un día logró impulsarme, es en su mayor parte hipocresía o ceguera.

La vestimenta miente.   

Día 5


Qué es esa alma? Qué es eso que te habla tanto? Qué te inspira a formar un durazno con las manos?  En qué punto el pulmón es ordenado? Quién le dice al corazón que la sangre debe correr?
No se si eso, ese río encendido y supuesto yo inconfundible, es lo que debo buscar para saciar mi sed. De vez en cuando mi mente nublada te niega.

Cada tanto se convierte en toda la esperanza que sobrevive en mí. 

Día 4


Te veo no escucharme cuando me pedís que te hable.  Mi propia estupidez me obliga a comunicar con emoción. Se me atragantan y traban las palabras de la agilidad con la que salen de mis labios, gesticulo y hasta bailo de nerviosismo.  Adonde estás?
Mis ataques tienden a terminar en otras caras que me miran perdidas, cada tanto, entretenidas y divertidas.  No es broma. Estoy perdida entre palabras mal conjugadas y recuerdos que se parecen a un olvido. Mi primer movimiento siempre va a ser buscarte para que asientas lo que mi mente acepta.

Mi segundo movimiento siempre va a ser decepcionarme de vos. 

Día 3


Encontrar más. Buscar más. Escuchar más. Perderme más. Llorar más. Cada día querer más. Tengo un amor verdadero: Se llama música.  Y nadie lo hace, pero yo sigo insistiendo.

PLAY, amor se llama al juego.   

Día 2


Estoy acá. Este cuarto mengua sobre mi pelo y desespero.  A veces cuesta imaginar o aceptar que uno es capaz de vivir.  Observar la grandeza ajena duele, más aún cuando uno duda de cada una de las células que componen el  cuerpo.  Las preguntas sobre los futuros atacan sin piedad nuestros troncos sin tutor. Las teorías sobre encontrarse a uno mismo me miran a lo lejos y me llaman con todos los dedos. Yo ya no sé si quiero mirar.

Lo hago. 

Día 1


Siempre pensé en que si iba a ser en algo buena eso sería amar, hoy me veo inutilizada. Una absoluta claridad me enseñó desde pequeña a acariciar y a adorar a una raza, a moverme por sentimientos extremos y completos, a no recaer por no verme retribuida.  Adoré a mis padres, ame a mis hermanos, quise a cada persona que supo darme una confianza o mostrarme algún tipo de alianza. Hoy que me encuentro alejada de todo ente amable, mi cuerpo pide que llene vacíos que no agitaban brazos en el pasado. Tengo amistades, tengo conversaciones agradables, períodos de tiempos rebalsantes de propuestas y actividades, tengo aproximadas contenciones y cariños, tengo sexo y música que me dan placer, tengo un cuerpo que pide salud y ganas de imponerme metas.

No tengo amor.