Siempre pensé en que si iba a ser
en algo buena eso sería amar, hoy me veo inutilizada. Una absoluta claridad me
enseñó desde pequeña a acariciar y a adorar a una raza, a moverme por
sentimientos extremos y completos, a no recaer por no verme retribuida. Adoré a mis padres, ame a mis hermanos, quise
a cada persona que supo darme una confianza o mostrarme algún tipo de alianza. Hoy
que me encuentro alejada de todo ente amable, mi cuerpo pide que llene vacíos
que no agitaban brazos en el pasado. Tengo amistades, tengo conversaciones
agradables, períodos de tiempos rebalsantes de propuestas y actividades, tengo
aproximadas contenciones y cariños, tengo sexo y música que me dan placer,
tengo un cuerpo que pide salud y ganas de imponerme metas.
No tengo amor.