La competencia me resulta
repugnante, surge del deseo de sentirse superior. El enfrentamiento siempre termina acumulando
odio. Observar el comportamiento humano me acerca al llanto. Mi desilusión
sobre los ciudadanos de esta vida es profunda. Las actitudes demostradas con orgullo por
grupos cercanos a mi persona me demuestran que el deseo de paz, que un día
logró impulsarme, es en su mayor parte hipocresía o ceguera.
La vestimenta miente.
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