Hubo un deseo inmenso de volver
al inicio, descansar en el pasado. Ahora
camino de un lado a otro por mi casa familiar, por mis sábanas de otro y por el
agua helada en el jardín. Siento un profundo abismo y deseo suspenderme ágilmente
hacia otra patria. Observo los teléfonos que debería levantar, las imágenes de
la gente a la que debería contactar y se me atan las manos. El único deseo fuerte
que me atraviesa es envolverme en telas.
O escuchar esa voz.
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