Día 2


Estoy acá. Este cuarto mengua sobre mi pelo y desespero.  A veces cuesta imaginar o aceptar que uno es capaz de vivir.  Observar la grandeza ajena duele, más aún cuando uno duda de cada una de las células que componen el  cuerpo.  Las preguntas sobre los futuros atacan sin piedad nuestros troncos sin tutor. Las teorías sobre encontrarse a uno mismo me miran a lo lejos y me llaman con todos los dedos. Yo ya no sé si quiero mirar.

Lo hago. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario