Estoy acá. Este cuarto mengua
sobre mi pelo y desespero. A veces
cuesta imaginar o aceptar que uno es capaz de vivir. Observar la grandeza ajena duele, más aún
cuando uno duda de cada una de las células que componen el cuerpo. Las preguntas sobre los futuros atacan sin piedad
nuestros troncos sin tutor. Las teorías sobre encontrarse a uno mismo me miran
a lo lejos y me llaman con todos los dedos. Yo ya no sé si quiero mirar.
Lo hago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario