Alimentame, sino ausentate.
Creyente de esta religión que a veces mueve labios agrios y
que me torna amarga. Socialmente
incompleta, tan hundida en deseos. Perdida por alguna tierra solitaria, sembrada y trabajada, llena de frutos.
Tan inadaptada.
Tan negada a ser llamada común.
No hay comentarios:
Publicar un comentario