Día 10


Alimentame, sino ausentate.
Creyente de esta religión que a veces mueve labios agrios y que me torna amarga.  Socialmente incompleta, tan hundida en deseos. Perdida por alguna tierra solitaria, sembrada y trabajada, llena de frutos.
Tan inadaptada.

Tan negada a ser llamada común.    

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